NIAIÁ

Producción y consumo responsables

Foto PNUD

Charo Morán

Socia trabajadora de la cooperativa Garúa y miembro del Área de consumo de Ecologistas en Acción.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas [1] fueron aprobados en 2015 con el ambicioso objetivo de erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todas las personas.  Los Estados miembros se sumaron así a la Agenda 2030 que incluía por primera vez una dimensión ambiental al bienestar de las personas, a través de 17 0bjetivos y 169 metas. La agenda tiene la virtud de plantear los principales retos sociales y ecológicos que tenemos como sociedad, pero adolece de un análisis crítico sobre las causas.

Así, la Agenda 2030 minimiza la situación de crisis sistémica global en la que nos encontramos, así como un replanteamiento del actual modelo de desarrollo principal motivo de la crisis multisistémica actual. Comprender cuáles son las causas estructurales que generan la pobreza, las desigualdades, la sobre-explotación de recursos, la pérdida de biodiversidad o la crisis climática, deben de ser el punto de partida para plantear las soluciones estructurales que la situación de civilizatoria demanda. La situación de emergencia requiere ir a la raíz de los problemas, a la propia esencia de un modelo que se basa en el crecimiento en un mundo de recursos finitos en situación ya de translimitación, y que se acumula riqueza en cada vez menos manos, mientras la miseria se extiende en muchas partes del planeta.

Tras la crisis del COVID19, el Consejo Europeo pone en marcha unos fondos de recuperación verde, los llamados Next Generation [2]. El gran interrogante es analizar si estos fondos servirán para introducir los cambios transformadores que la coyuntura de emergencia necesita o para seguir apuntalando un modelo condenado al desastre y pilotado por las grandes empresas.

Dentro de los ODS, el número 12 se refiere a la Producción y consumo responsables, motor clave del modelo de desarrollo occidental y regido por PIB como base indiscutible. Un indicador que tiene que crecer para que el sistema económico no entre en crisis y que no discrimina entre lo bueno y lo malo para la sociedad [3].  Lo importante es que el PIB crezca, aunque sea a través del comercio de armas, la especulación inmobiliaria o gestión de residuos radiactivos. Todo lo que produce intercambios monetarios activa la economía y es positivo sin discernir entre bombas de racimo o vacunas, compuestos tóxicos o lechugas agroecológicas. Cuestionar el modelo de producción y consumo actual desaforado, más allá del marketing verde, es imprescindible, más allá de la declaración de buenas intenciones, para asentar las bases de una transición ecológica justa, que ponga en el centro el bienestar de todas las personas para sobrevivir en el único planeta que tenemos. Cuestiones como lo que es necesario producir para el bien común, y lo que no, qué transición energética es posible, cómo repartir la riqueza y apostar por el trabajo digno, cómo relocalizar de las economías, cómo combatir el extractivismo en los países


[1] Naciones Unidas (2015). Objetivos de desarrollo sostenible https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/obj

[2] Scherer, N., González E. &  Blázquez N. Guía Next Generation EU: más sombras que luces.

[3] Cembranos, F, (2010). Pérdidas que hacen crecer el PIB. Decrecimientos. La Catarata.

Sesión en línea. Plataforma Zoom. 22/09/2021. 17:30 (UTC+2)

https://us06web.zoom.us/j/85709442172?pwd=U2ptRkowTjN5WVhoRTBzdWh0R1B0QT09

ID de reunión: 857 0944 2172
Código de acceso: Filo

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